Palabras de Buda sobre la bondad (Metta Sutta)

El Metta Sutta, también llamado discurso sobre el amor incondicional, forma parte del canon pali y es uno de los textos base y mas conocidos del budismo dentro de la tradición Theravada. buda

Este poema, cuyas palabras se le atribuyen al buda Sakyamuni es de una gran belleza, y habla sobre como debemos obrar quienes aspiramos a vivir dentro de la practica del Amor Incondicional, deseando el bien y la felicidad a todos los seres que existen.

 

 

Metta Sutta

(Palabras de Buda sobre la bondad, o discurso sobre el Amor Incondicional)

Esto es lo que debe hacer
aquél que pretenda ser diestro en el ejercicio de la bondad,
y quiera conocer el camino de la paz:

Debe ser honesto y capaz,
directo y amable en el habla.

Humilde y sin presunción,
alegre y fácil de satisfacer.

Tener pocas responsabilidades y ser de hábitos frugales.

Tranquilo y sereno, hábil y sabio,
ni orgulloso ni exigente por naturaleza.

No debería hacer la más mínima cosa
que más tarde el sabio pudiera reprobar.

Deseando que en la alegría y la confianza,
todos los seres puedan vivir en paz.

Sean cuáles sean los seres que puedan existir,
fuertes o débiles, sin omitir ninguno,
los grandes y poderosos, medianos, pequeños o diminutos,
los conocidos y los desconocidos,
los que viven cerca y los que viven al otro lado del mundo,
los nacidos y los que están por nacer,
¡que todos los seres puedan vivir en paz!

Que nadie engañe a nadie,
o desprecie a cualquier ser de cualquier condición.

Que nadie por ira o rencor
desee hacer daño a otro.

Del mismo modo que una madre protege con su vida
a su hijo, su único hijo,
así con un amor infinito
uno debería cuidar de los seres vivos:

irradiando bondad por el mundo entero
repartiéndola arriba en los cielos,
y abajo en las profundidades;
de forma ilimitada,
libre de odio y rencor.

Ya sea en pie o caminando, sentado o acostado,
sin adormecerse,
uno debería mantener este recuerdo.

Se dice que ésta es la obra más sublime.

El que no se aferra a ideas preestablecidas,
aquél que tiene el corazón puro y la visión clara,
y que está libre de todos los deseos de los sentidos,
no volverá a reencarnarse en este mundo.

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